La tarea de realizar un cómic, es muy personal y no existen muchas intermediaciones entre el autor y su obra que no sean los elementos materiales para realizarla. En el caso de las historietas del CCOOMICS no hay ninguna ya que las y los alumnos son las y los responsables totales de estas narraciones gráficas, que son producto de sus prácticas. Y sin embargo son fruto también de una alquimia que impregna el trabajo individual de sentido colectivo y que se produce en el laboratorio de las reuniones conjuntas de los diferentes grupos: la Lonja, Masana, Pau Gargallo-Art, la Industrial i Serra y Abella.
En torno a una mesa se comparten las ideas, los proyectos, los esbozos, las viñetas, las secuencias, las páginas y las historietas que son sometidas al tratamiento creativo de la valoración conjunta. Entre todas se aportan valoraciones y se superan los inevitables, a la vez que estimulantes, obstáculos: el guión que se resiste a ser redondeado, la palabra oportuna que no aparece, la posible mejora gráfica o la alternativa para salir de cualquier callejón sin salida narrativo. Son espacios para la cooperación, para un aprendizaje común en la práctica. Por eso los momentos más satisfactorios son aquellos en los que se expresa espontáneamente la admiración por el trabajo de otro, cuando el pequeño éxito personal se siente colectivamente. Un colectivo que es plural en su diversa forma de vivir el cómic, tanto desde la perspectiva lectora como de la autora, que es tan variada y diferenciada como el propio medio. Así el humor convive con el relato intimista, el costumbrismo, el reportaje, la ficción futurista…
El grafismo de influencia del “manga” se vio de otras estéticas como la superheroica, la de nuestros tebeos de siempre o la más cercana a la ilustración. Del mismo modo la temática se pasea por un amplio abanico que va desde la memoria, también personal y colectiva, hasta la proyección distópica, desde la experiencia personal, o cercana sobre la definición de la identidad hasta la parodia de comportamientos machistas, desde las reivindicaciones animalistas al testimonio social. De modo que sus viñetas son como una especie de espejos en los que se reflejan preocupaciones, ilusiones, incertidumbres, reafirmaciones… y también capacidad de construir el presente, como mínimo de construir estos grandes cómics que debe pasar a leer ya.
Pepe Gálvez