Artículo de Javier Pacheco, secretario general de CCOO de Catalunya, publicado en El periódico el 14 de julio de 2023
Para una gran mayoría, un techo para vivir y la nevera llena son las necesidades básicas. El sistema debe darles respuesta con un nuevo contrato social que les permita trabajar con dignidad, vivir con libertad y mirar el futuro con ilusión y esperanza.
Vivimos un momento de gran complejidad, que hace muy difícil entender la actualidad y, mucho más, averiguar dónde va el futuro. Y no sólo en términos macro, con el desenlace de la guerra de Ucrania o la gravedad del impacto del cambio climático, o si la nueva guerra fría entre China y EE.UU. cambiará las reglas del capitalismo global, o si tendremos suministro energético para hacer funcionar las empresas y dar luz a nuestros hogares… Ya es bastante complejo entender lo más cercano. ¿Tendré trabajo o me lo quitará un robot? ¿Podré pagar una hipoteca o alquilar una casa? Si puedo comprar un coche, ¿debe ser eléctrico o no? Y, si no puedo, ¿cómo voy al trabajo? ¿Mis niños tendrán plaza en una escuela pública? ¿Cuántos días tardaré en tener cita al médico? Si soy gay o lesbiana, ¿me señalarán por la calle? ¿Si quiero abortar debo marcharme a otra ciudad? ¿Podré escribir canciones, libros, teatro o cine sin miedo?
Hoy la sociedad se enfrenta a un escenario donde el arte de construir cruces campa por el marketing político y por la política del marketing. Se profundizan las contradicciones, se radicaliza el mensaje y se juega a la confusión, e incluso a la mentira. Es un ejercicio extendido y que condiciona el imaginario colectivo, que polariza los intereses y segmenta y desagrega a las reivindicaciones. Se crean vetas de apoyo, sometidas a demandas corporativas, que fragmentan las reivindicaciones y terminan funcionando como clubs de fans de partidos y entidades.
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