El sindicato alerta de que la constante rotación de personal está deteriorando los servicios públicos y provoca un fuerte desgaste de las plantillas.
CCOO de las Tierras de Lleida ha presentado un informe sobre la situación de las vacantes en la Administración general del Estado (AGE) en la provincia, que constata una situación que considera crítica: de las 887 plazas dotadas existentes, 267 están vacantes. Esto representa una tasa de vacantes del 30,1%, es decir, una de cada tres plazas de la Administración del Estado en Lleida está sin cubrir.
La situación es especialmente preocupante en organismos esenciales para la ciudadanía. El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) acumula 44 vacantes entre personal funcionario y laboral; la unidad de documentación de la Policía Nacional, encargada de los DNI y NIE cuenta con más de la mitad de las plazas de personal funcionario vacantes, y la Oficina de Extranjería mantiene casi una cuarta parte de la plantilla sin cubrir.
CCOO insiste en que las vacantes sólo explican parte del problema. La rotación constante de personal es igual o más preocupante que las propias vacantes. Muchas de las personas que se incorporan a los organismos estatales en Lleida proceden de otros territorios y, una vez adquieren experiencia y pueden, como es lógico, marchan hacia destinos más cercanos a su lugar de origen. Esta situación obliga a los servicios a empezar una y otra vez procesos de formación y adaptación del nuevo personal, dificulta la consolidación de equipos estables y provoca una pérdida constante de conocimiento y experiencia.
CCOO subraya que el problema no es que las personas quieran trabajar cerca de su entorno familiar y social, sino la carencia de medidas para que trabajar en Lleida sea una opción atractiva, viable y estable, así como la falta de incentivos para que más personas del territorio opten a las plazas de la Administración general del Estado.
El sindicato también quiso poner el foco en el coste humano de esa situación. Las plantillas llevan años trabajando bajo mínimos, asumiendo sobrecargas de trabajo, cubriendo ausencias y formando continuamente nuevas incorporaciones. Esta dinámica genera cansancio, desgaste profesional, desmotivación y un creciente riesgo de agotamiento laboral.
La falta de personal y la rotación tienen también consecuencias directas sobre la ciudadanía, con mayores dificultades para obtener cita previa, más tiempo de espera y retrasos en servicios esenciales vinculados al empleo, las prestaciones sociales, la extranjería o la documentación personal.
Ante esta situación, CC.OO. reclama medidas urgentes y concretas: el reconocimiento de Lleida como territorio de difícil cobertura, incentivos económicos y profesionales para favorecer la permanencia del personal, ofertas públicas de empleo adaptadas a la realidad territorial, mejoras en conciliación y trabajo a distancia, y la publicación de estadísticas oficiales sobre la rotación de personal.
Garantizar unos servicios públicos dignos en Lleida no es un privilegio, es un derecho de la ciudadanía y una obligación de las administraciones, por lo que el sindicato exige al Gobierno del Estado la aprobación de un plan de acción urgente para Lleida que permita reducir las vacantes, estabilizar las plantillas y garantizar la calidad de los servicios públicos.
