El pasado 5 de febrero volvió a reunirse la Comisión de Seguimiento del Pacto Nacional para la Sociedad del Conocimiento, de la que formamos parte CCOO. Con la nueva consejera presidiendo la comisión por primera vez, hemos tenido que insistir en los mismos elementos de la anterior reunión, en diciembre de 2023. Y, como entonces, hemos obtenido palabras de reconocimiento a nuestras propuestas, aunque esperamos que se transformen en hechos para el siguiente encuentro.
Hemos insistido en la necesidad de que la comisión se reúna con una periodicidad inferior y en recibir información de las reuniones de las diferentes comisiones, como la CORICAT (Consejo para la Investigación y la Innovación de Cataluña) y la CIRI (Comisión Interdepartamental de Investigación e Innovación), para poder realizar el seguimiento del pacto. Un pacto que, insistimos, debe salir de los despachos para llegar a la sociedad. Porque estamos destinando recursos públicos a diversos programas para conseguir un ecosistema empresarial más basado en el conocimiento que en la mano de obra barata, pero todavía no podemos garantizar que estemos acercando al objetivo.
Hemos vuelto a recordar la necesidad de una adecuada financiación de las universidades públicas, ya que el actual incremento ha servido sólo para compensar las reducciones de ingresos para los nuevos precios de las matrículas. Unas matrículas que aún deben ajustarse para garantizar el acceso de personas económicamente vulnerables a la universidad, incorporando también las becas salario para evitar su abandono. En el mismo sentido, debemos poner punto y final al castigo económico en caso de repetición de asignaturas, ya que sólo tiene efectos, y muy negativos, en las personas con menos recursos económicos.
Por lo que respecta a las universidades, también hemos mostrado nuestra queja por los cambios en la evaluación de la investigación propuestos por la Comisión Técnica de la AQU, que afectan a la carrera docente del PDI. Se han implementado sin negociación colectiva, y esto no es aceptable, puesto que acaba modificando las condiciones laborales.
A pesar de nuestras críticas, queremos terminar este resumen con la esperanza de que los indicadores de seguimiento sigan mejorando en lo que se refiere a la inversión en I+D+i. Pero lo que hace falta es que toda esta inversión acabe transfiriéndose a la sociedad en forma de mejoras para su vida cotidiana. Porque, en estos momentos en los que el oscurantismo y las opiniones sin base científica gobiernan importantes partes del mundo, sólo la ciencia y el conocimiento pueden mejorar la vida de nuestra gente y no sólo los bolsillos de algunos.
