Los datos del IPC correspondientes al mes de octubre muestran un estancamiento en el nivel de precios de Cataluña y un incremento mínimo, de una décima, en el nivel de precios a nivel del Estado. Esta desaceleración en el crecimiento de precios encaja con las previsiones que pronosticaban un apaciguamiento en la subida de precios, producida fundamentalmente por un efecto estadístico, conocido como efecto base, cuya principal explicación es que los precios energéticos en la actualidad están por encima de los precios de hace un año. Este diferencial en los precios energéticos debería ir disipándose en el transcurso de los próximos meses y esto debería contribuir a la normalización en el nivel agregado de precios. Por otra parte, es preocupante el diferencial en el nivel de precios respecto de nuestro entorno económico que durante los últimos meses se está ensanchando, lo que dificulta la exportación de las empresas catalanas. En Cataluña, la variación interanual del IPC se sitúa en el 2,6%, se mantiene invariable respecto al índice registrado el pasado mes y se sitúa cinco décimas por debajo del índice para el conjunto del Estado (3,1%). Entre el grupo de productos que destacan por registrar un incremento de precios más elevado se encuentra la vivienda, que sigue incrementando su nivel de precios y se sitúa en el 5,5 % (tres décimas más que el mes pasado), seguido por el incremento de precios de los hoteles, cafés y restaurantes, que registran un incremento interanual de 3,5 %. Sin embargo, el epígrafe que ha tenido mayor incidencia en el incremento de la inflación ha sido la vivienda. La variación mensual de precios en Cataluña ha sido de 0,4%, tres décimas inferior a la variación mensual estatal, que ha sido del 0,7%. En el ámbito del Estado, la variación interanual del IPC se sitúa en el 3,1%, una décima por encima de la registrada el pasado mes de septiembre (3,0%) y cinco décimas por encima de la registrada en el ámbito catalán (2,6%). En este caso, también la vivienda ha sido el principal factor de incremento de precios, con una variación interanual del 7,5%. La variación mensual de precios en el caso estatal ha sido de 0,7%, tres décimas por encima de la catalana (0,4%). La inflación subyacente, que es aquella que no tiene en cuenta ni los alimentos frescos ni el precio de los carburantes y que, por tanto, captura con mayor fiabilidad el estado real de la economía, aislando el comportamiento más volátil de este tipo de productos, en el caso de Cataluña se reduce una décima y se sitúa en el 2,1 %. En el conjunto del Estado también se ha incrementado una décima, pero en este caso se partía de un nivel superior y la inflación subyacente estatal es del 2,5%. La tasa de variación anual del ICPH (índice de precios de consumo armonizado), que mide la evolución de los precios siguiendo la misma metodología para todos los países de la zona euro, para facilitar la comparación entre países que comparten una misma política monetaria, en el caso español se sitúa en el 3,2%, dos décimas por encima de la registrada el mes pasado (3,0%). En este caso, preocupa ver cómo se ensancha el diferencial en el nivel agregado de precios entre España y el conjunto de la eurozona y, aunque la dinámica es similar, en el caso español de desaceleración en el crecimiento y en el caso europeo de disminución, el resultado final es un ensanchamiento en esta brecha y, por tanto, habrá que ir siguiendo la evolución a lo largo de los mismos.
|