CCOO Educación denuncia que más de 15.000 personas quedan excluidas de la formación profesional

Pese a que se anunció hace pocas semanas que había 20.000 personas que querían estudiar una formación profesional y que había 20.000 plazas vacantes para ellos o ellas, ayer el departamento anunciaba que en la segunda fase de admisión habían participado 5.012 personas. También, que más de 1.200 se habían quedado sin plaza y que quedan 16.231 plazas vacantes. Un curso más han desaparecido 15.000 solicitantes de los datos que da el departamento triunfalmente. Esto quiere decir que hay 15.000 personas que han desistido de obtener una plaza pública de formación profesional. Muchos de ellos acabarán siendo alumnos de la formación no presencial privada, de la que Cataluña es líder, o simplemente han desistido. No sabemos de lo cierto qué ha pasado con ellos, porque el Departamento de Enseñanza no lo explica.

Desde CCOO reclamamos un seguimiento de los solicitantes, 15.000 personas dispuestas a formarse profesionalmente, a las puertas de una nueva crisis económica, sin opción. Y luego a platicarse que no hay trabajadores cualificados y que las crisis, por este motivo, son aún más virulentas para tantas familias.

Además, han sobrado 16.231 plazas, incluso en los ciclos más demandados. ¿Dónde están estas plazas? ¿Dónde debería haber más? Decir que sobran centenares de plazas de los ciclos más demandados, con más de 16.000 personas sin plaza –y no 1.200, como se dice tramposamente-, debería hacer saltar todas las alarmas. No son datos que permitan estar cobardemente, como estaban ayer los responsables del departamento.

Y un tema no menos importante: la orientación. Hay ciclos de formación profesional con una alta inserción laboral con vacantes. Saben los alumnos qué ciclos hay, qué se hace, qué salidas profesionales tienen? ¿Saben las familias que sus hijos, estudiando una formación profesional, tendrán más probabilidades de tener un trabajo con mejores condiciones laborales? Es necesaria una buena orientación sobre ciclos formativos en los institutos, más allá de una entrega rutinaria de trípticos. La orientación debe favorecer despertar vocaciones.

Para acabar, hará falta más inversión en formación profesional. Los países que hace décadas que invierten en educación tanto como es debido y que invierten en formación profesional como una necesidad de país y de sus ciudadanos tienen mejores condiciones laborales, mejor salario y resisten más robustamente las inevitables crisis económicas. Porque cada curso que pasamos sin atajar corregir estos desajustes es un curso perdido. Cada persona que solicita estudiar una formación profesional y se queda sin plaza es una persona a quien se le niega mejorar sus condiciones laborales futuras. Y son miles, cada año.