La Confederación Sindical Internacional (CSI) ha pedido una desescalada inmediata, el fin de todas las operaciones militares y el regreso a las negociaciones pacíficas en Oriente Medio. Luc Triangle, secretario general de la CSI, ha afirmado que "el derecho internacional debe respetarse. La guerra nunca beneficia a los trabajadores y trabajadoras que quieren paz, democracia y trabajo decente, no bombardeos incesantes ni represalias".
CCOO reproduce a continuación la declaración de la CSI, a la que nos sumamos:
"El uso irresponsable de la fuerza militar debe cesar de inmediato. La diplomacia, con un papel firme y coordinado de Naciones Unidas, es esencial para asegurar una paz justa y duradera".
La CSI condena enérgicamente a los bombardeos irresponsables e ilegales perpetrados por Israel y Estados Unidos contra Irán y exige el cese inmediato de estas operaciones. Estas acciones violan el derecho internacional, socavan la diplomacia y, previsiblemente, sumergirán en la región en una guerra más amplia y devastadora.
Las posteriores represalias de Irán en toda la región, incluyendo ataques contra Kuwait, Arabia Saudita, Catar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Jordania y Chipre, ponen en mayor peligro la vida de los civiles y agravan la inestabilidad. La escalada de cualquier bando no traerá seguridad, paz ni democracia.
La CSI pide además:
§ Un alto el fuego inmediato y una desescalada total por parte de todas las partes. § Estricto respecto al derecho internacional ya la Carta de las Naciones Unidas. § Un compromiso renovado con el desarme nuclear y con acuerdos de seguridad regional basados en el diálogo. § Pleno respecto a la libertad de expresión, la libertad de asociación y los derechos democráticos en toda la región.
Derecho internacional
La CSI subraya que la diplomacia, basada en el derecho internacional y con el apoyo de una coordinación eficaz de Naciones Unidas, es fundamental para construir un futuro justo y pacífico para la región. Los recientes reveses en los esfuerzos de mediación, incluidos los facilitados por Omán, son profundamente lamentables y deben revertirse urgentemente mediante un compromiso renovado con la negociación.
La CSI está profundamente preocupada por la decisión de países democráticos como Canadá, Australia y Reino Unido de secundar explícitamente estas operaciones militares que violan el derecho internacional. Algunos países de la UE han expresado su apoyo, aunque también han expresado su preocupación por su legalidad. La falta de un respeto constante del derecho internacional socava su credibilidad y amenaza la paz y la seguridad de todos.
Los trabajadores y sus familias siempre son los primeros en sufrir las consecuencias de la guerra. En Irán, las sanciones, la falta de derechos democráticos básicos y la incompetencia del régimen han causado estragos en la economía. Millones de personas se enfrentan a la pobreza, la inseguridad y unas perspectivas económicas extremadamente limitadas. La escalada militar sólo exacerbará ese sufrimiento.
Derechos de los trabajadores y trabajadoras
La CSI, sus afiliadas en todo el mundo y las federaciones sindicales internacionales han secundado durante mucho tiempo a los trabajadores iraníes en su lucha por la democracia, los medios de vida, la seguridad, los derechos y la solidaridad. Los sindicalistas independientes en Irán siguen sufriendo represión para ejercer sus libertades fundamentales.
Las voces de los trabajadores fueron reprimidas tanto por el Gobierno autoritario como por la lógica de la militarización. Un cambio de régimen no puede imponerse por la fuerza. El pueblo iraní debe decidir por sí mismo quién debe gobernar su país. Debe tener derecho a determinar su propio futuro, libre de agresiones externas y represión interna.
La CSI reitera su solidaridad y apoyo al movimiento obrero, a los sindicatos independientes y al pueblo iraní. Los trabajadores iraníes deben participar en la construcción de su propio futuro.
Luc Triangle añadió: «Las bombas y la violencia no van a conseguir la democracia. La paz sostenible sólo puede construirse en base a la justicia social, los derechos humanos, la participación democrática y el trabajo decente.»
El movimiento sindical mundial se solidariza con los trabajadores de toda la región y reafirma su firme convicción en las soluciones pacíficas y negociadas en los conflictos. La paz, la democracia y los derechos de los trabajadores deben prevalecer para garantizar una seguridad y prosperidad duraderas para todos.
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