CCOO advierte que turismo sostenible y masificación son conceptos incompatibles, especialmente en lo que se refiere a los efectos sobre la vivienda. Estamos a tiempo de reordenar el modelo y la oferta turística
La ampliación de 12 aeropuertos prevista por el Govern incrementará sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero del sector del transporte y aumentará el número de turistas en muchos destinos ya saturados.
El gestor público aeroportuario AENA, dependiente del Ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible ha aprobado recientemente la propuesta del Documento de Regulación Aeroportuaria (DAURA III) para el período 2027-2031, que prevé un volumen de casi 13.000 millones de euros de inversión para la ampliación y adecuación de 12 aeropuertos españoles.
El objetivo del plan de inversiones es ampliar su capacidad para aumentar el tráfico de los aeropuertos de 283 millones de pasajeros en 2023 a 347 en 2031 (un 22%). Hay que tener en cuenta que el tráfico aéreo ya se duplicó en las dos décadas que van desde 1999, con 128 millones de pasajeros, en 2019 en los que llegó a 275 millones.
Estos incrementos de viajeros internacionales han propiciado una masificación turística en muchos destinos, sobre todo islas, costa mediterránea y grandes ciudades, provocando un importante aumento de los precios de la vivienda, de la gentrificación de áreas urbanas y de impactos territoriales y ambientales.
Para CCOO, turismo sostenible y masificación turística son conceptos incompatibles. Ya existen muchos destinos turísticos en los que los beneficios de esta actividad están perdiendo peso respecto a sus impactos negativos, especialmente en lo que se refiere a los efectos sobre la vivienda. Estamos a tiempo de reordenar el modelo y oferta turística con uno de los factores que más inciden en ella, el del transporte y la movilidad.
Un incremento de pasajeros y vuelos de la naturaleza prevista en el DAURA III aumentará sustancialmente las emisiones de CO₂, por la mayor utilización del combustible fósil de la aviación, el queroseno. Hay que tener en cuenta que no existen a corto plazo tecnologías para la descarbonización de las aeronaves, ahora dependientes del petróleo.
Ninguna de las alternativas basadas en la mayor eficiencia de los motores podrá compensar a corto y medio plazo el aumento de las emisiones de la demanda aérea. Los biocombustibles, la electrificación o el hidrógeno no son tecnologías de propulsión aérea que estén ahora disponibles, ni se prevé que puedan estar a medio plazo.
La única tecnología que puede considerarse viable es el llamado combustible sostenible de aviación (SAT) pero tiene un objetivo europeo de penetración en el tránsito aéreo del 6% para 2030. Es decir que en 2030 el 94% de los vuelos no estarían descarbonizados y no existen, por tanto, más fórmulas para la disminución de la reducción de su aumento.
En relación con las emisiones de CO₂ del transporte no podemos olvidar que el objetivo de España es el de reducir las emisiones de este sector en un 46% para 2030. La aviación es el modo de transporte con emisiones de CO2 relativas (por pasajero) más elevadas cuya perspectiva de crecimiento hace inviable una política de reducción drástica del IPCC.
Además consideramos que este incremento en la inversión debería ser una oportunidad para afrontar las necesidades de renovación sostenible de instalaciones en aeropuertos con menor volumen de tráfico, evitando perpetuar desequilibrios históricos que impiden la cohesión social y territorial.
También se echa de menos que el plan quinquenal no incluya una mayor visión hacia el factor humano, es decir de la profesionalización y condiciones laborales de las plantillas de las instalaciones como eje vertebrador de la inversión en mejora de la infraestructura aeroportuaria
CCOO considera que la decisión de ampliación de aeropuertos prevista en el DAURA III es de un gran calado para afectar negativamente a los objetivos de reducción de emisiones y de descarbonización del modelo productivo y además indirectamente al aumento ya insoportable de los precios de la vivienda en zonas turísticas saturadas y no puede tomarse sin un amplio debate social y político. permita evaluar qué modelo de desarrollo queremos para España en este contexto de emergencia climática.