Editorial de Javier Pacheco, secretario general de CCOO Catalunya.
«El derecho de acceso a la vivienda se ha hecho imposible, y el mercado inmobiliario no se autorregula para garantizarlo en condiciones dignas de vida.»
Acceder hoy a una vivienda digna se ha vuelto muy difícil para la mayoría de las personas trabajadoras e imposible para la gente joven y las personas más afectadas por la vulnerabilidad.
Un informe que presentamos en junio de 2023 (“La vivienda tenía un precio”) nos decía que en la ciudad de Barcelona una persona con el salario neto estimado en la ciudad necesita dedicar el 50 % de sus ingresos al alquiler de un piso. Y si lo quiere comprar, dedicando sólo el 30 % de sus ingresos, tal y como reivindicamos a escala europea, necesita 40 años para pagarlo, es decir, toda una vida laboral de las de antes.
Si hablamos de la juventud, los datos son aún más escalofriantes. Para alquilar un piso necesitan dedicarle el 89% del salario neto estimado, casi la totalidad de sus ingresos. Si fijamos la regla del 30% de los ingresos para pagar la vivienda, se necesitan 3 jóvenes para alquilar un piso. Y si alguien puede acceder a la opción de compra —la inmensa minoría—, debería dedicarle 78,3 años, o sea una vida entera.
Los precios de la vivienda en los últimos 10 años han aumentado, en Barcelona, un 54,6% en la modalidad de compraventa y los alquileres lo han hecho un 50,7%, muy por encima de los incrementos salariales reales en este mismo período .
Por tanto, podemos decir que el derecho de acceso a la vivienda se ha hecho imposible y que el mercado inmobiliario no se autorregula para garantizarlo en condiciones dignas de vida para la gente. Si se autorregula, es para fomentar la especulación al alza de los precios sin freno.
Por ese motivo, el sindicato reivindica políticas públicas que intervienen en la regulación de los precios. Para garantizar un derecho fundamental para la ciudadanía: tener un techo. Es difícil entender la vida sin techo; es imposible la vida sin un techo.
Y el sindicato defiende que la sociedad de hoy requiere un nuevo contrato social que debe garantizar el trabajo digno y las rentas disponibles suficientes para vivir con dignidad. Es por eso que estamos luchando por subir el SMI y por garantizar contratos estables y de calidad, negociando y movilizándonos para incrementar los salarios por encima de la inflación y fijando cláusulas de revisión salarial para seguir ganando poder adquisitivo. Son precisamente la negociación colectiva, la acción sindical en la empresa y la concertación social los elementos que están reequilibrando las condiciones de trabajo y los que mejoran la vida de millones de personas. Pero no es suficiente.
Queremos garantizar las rentas disponibles y poder pagar la vivienda o la cesta de la compra son condiciones irrenunciables para poder vivir con dignidad. Por eso, defendemos que la lucha por acceder a la vivienda, además de garantizar un derecho de ciudadanía, es una disputa por la renta. Disputa por los beneficios empresariales, disputa con las economías rentistas y no productivas, disputa contra las grandes fortunas y disputa con la evasión fiscal.
Son estos principios los que impulsan al sindicato a fortalecer nuestra campaña de reivindicación, organización y movilización en todas las empresas y centros de trabajo, en todos los barrios y pueblos de Cataluña.
Son estos principios los que nos llevan a la calle el próximo 23-N con el Sindicat de Llogateres y el resto de entidades que formamos parte del llamamiento para la vivienda digna. Este sábado, ¡todos a la manifestación en Barcelona!
