La violencia externa es toda acción, incidente o comportamiento realizado por una persona que no pertenece a la empresa y puede producir daño físico o emocional a las personas trabajadoras.
Cualquier persona trabajadora que tenga contacto con personas externas en la empresa o preste servicios en espacios públicos puede sufrir violencia externa.
PUEDE ADOPTAR DIFERENTES FORMAS:
- Agresión física y/o verbal (puñaladas, puñetazos, insultos, intimidación, humillaciones…).
- Agresión sexual.
- Delitos o vandalismo (atracos, robos…).
- Hostilidad o mala educación (impaciencia, comentarios impertinentes, bruscos o despectivos…).
LA PUEDEN EJERCER:
- Clientes, usuarios, pacientes, alumnos…
- Personas sin vinculación directa con la empresa.
- Personas vinculadas a otras empresas en situaciones de concurrencia empresarial.
FACTORES DE RIESGO:
- Trabajo en solitario y/o con dinero.
- Contacto con personas externas a la empresa.
- Políticas deficitarias con el trato a clientes, usuarios, etc.
- Organización del trabajo inadecuada.
DAÑOS A LA SALUD:
- Los efectos dependerán de la repetición y frecuencia del acto violento, el nivel de agresividad y la forma de exposición (presencial, telefónica…).
- La violencia en el trabajo puede producir daños físicos y psicológicos en las personas trabajadoras. Mentalmente, el trastorno por estrés postraumático es el efecto más severo.
CÓMO PREVENIR LAS VIOLENCIAS
Antes:
- Aplicar una política de venta y atención a la clientela o usuarios y usuarias clara y respetuosa.
- Evaluar el riesgo de exposición a situaciones de violencia, con especial consideración a las personas trabajadoras especialmente sensibles y mujeres embarazadas.
- Realizar un diseño adecuado de los espacios y organización del trabajo (evitar trabajo en solitario, eliminar objetos con los que se pueda agredir, habilitar áreas de recepción y atención al público adecuadas y salidas fácilmente accesibles, etc.).
- Realizar acciones disuasivas (cámaras, vigilantes de seguridad, locuciones de advertencia…).
- Ofrecer formación e información sobre las medidas y los protocolos y cómo actuar.
Durante:
- Aplicar protocolos para el cuidado de las reclamaciones y quejas y un plan de emergencias y evacuación que permita huir del peligro de forma segura y reducir el tiempo de exposición al máximo.
Después del acto violento:
- Aplicar medidas de acompañamiento y soporte jurídico para los trabajadores y trabajadoras afectados.
- Comunicar el accidente de trabajo y facilitar la atención sanitaria especializada por parte de la mutua.
- Facilitar una adecuada reincorporación al puesto de trabajo.
- Revisar y modificar las medidas preventivas que hayan podido fallar.

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