Exposición al polvo de sílice cristalina

La sílice cristalina es un mineral presente de forma natural en diferentes tipos de rocas, suelos y arenas, y, de forma artificial, en el hormigón, el ladrillo, el mortero y otros materiales de la construcción.

El cuarzo es la forma más común de sílice cristalina en la naturaleza. El procesamiento mediante operaciones de mecanizado (corte, trituración, perforación, etc.) genera partículas de polvo que suponen un riesgo para la salud.

Consecuencias sobre la salud:

  • Silicosis (enfermedad pulmonar por acumulación de polvo que puede presentarse como aguda, acelerada o crónica).
  • Cáncer de pulmón, fibrosis pulmonar y otras enfermedades del pulmón.
  • Insuficiencia respiratoria crónica (EPOC).
  • Enfermedades renales, aumento del riesgo de sufrir tuberculosis.
  • Irritación cutánea por abrasión mecánica o irritaciones oculares.

El polvo de sílice cristalino está clasificado como sustancia cancerígena del Grupo 1, y tanto la silicosis como el cáncer de pulmón por exposición a polvo de sílice libre son considerados como enfermedades profesionales.

Actividades con exposición a polvo de sílice

Son muchas las profesiones en las que la manipulación de diferentes materiales puede generar una exposición peligrosa a este polvo, por ejemplo:

  • Minería, canteras, galerías.
  • Construcción, fabricación de cemento y elaboración de áridos.
  • Industria siderometalúrgica, del vidrio, de la cerámica y el mármol.
  • Fabricación y reparación de prótesis dentales.
  • Fabricación de pinturas, plásticos y gomas.
  • Etc.

RECUERDA: para valorar el nivel de riesgo en las mujeres es necesario tener presentes las diferentes fases hormonales por las que pasan a lo largo de su vida, ya que la toxicidad de los agentes químicos cambia a lo largo de su ciclo vital.

Obligaciones de la empresa:

  • Eliminar el riesgo sustituyendo los materiales que contienen sílice por otros menos peligrosos.
  • Evaluar el nivel de exposición por inhalación en cada puesto de trabajo y adoptar acciones preventivas para su control:
  • Medidas organizativas y técnicas para reducir en lo posible la generación y la dispersión del polvo (sistemas de producción cerrados, evacuación del aire, procedimientos de trabajo…).
  • Equipos individuales de protección respiratoria cuando las medidas técnicas y organizativas no sean suficientes.
  • Formarte e informarte sobre el riesgo y medidas de prevención.
  • Ofrecer revisiones médicas periódicas para comprobar tu estado de salud.

Para saber más sobre la sílice, consulta nuestra hoja informativa “Actualización de la normativa sobre cancerígenos y mutágenos”.

Con el apoyo de:

salud laboral

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