Desde Comisiones Obreras queremos hacer pública la resolución judicial que declara nulo el despido de nuestra compañera y exige la inmediata reincorporación de la trabajadora a su puesto de trabajo, así como el pago de todos los salarios dejados de percibir.
La resolución confirma lo que desde el primer momento denunciamos: el despido no sólo era injusto, sino que vulneraba derechos fundamentales. La justicia nos ha dado la razón y ha reconocido que el ayuntamiento actuó de forma indebida.
Cuando se anunció el cese de la trabajadora, CCOO actuamos con rapidez y responsabilidad, dirigiéndonos formalmente al ayuntamiento para intentar evitar una decisión arbitraria. Presentamos escritos, mantuvimos comunicaciones y denunciamos públicamente lo que considerábamos un abuso. No quiso escucharse la voz de los representantes de los trabajadores y trabajadoras.
Llegados a este punto, no tuvimos otra alternativa que acudir a los tribunales para defender los derechos laborales y sindicales que se estaban vulnerando. Ha sido un proceso largo y costoso, pero el resultado está claro: el juez ha dictado la nulidad del despido, ha ordenado la reincorporación inmediata de la trabajadora a su puesto de trabajo y el pago de todos los salarios dejados de percibir durante este tiempo.
Este resultado es fruto del Gabinete Jurídico de CCOO y de los representantes del Comité de Empresa y de la Sección Sindical del Ayuntamiento de Sallent, todos ellos de CCOO, y posteriormente del abogado David Masfret; trabajando en equipo hemos logrado ganar el juicio.
Esta sentencia no sólo restablece los derechos de una trabajadora injustamente despedida, sino que pone en evidencia la mala gestión que ha realizado el Ayuntamiento de Sallent. Es inadmisible que una administración pública, con recursos de toda la ciudadanía, emplee sus medios legales y económicos para sostener una decisión tan grave y desproporcionada. Nos encontramos ante un uso desmedido de la fuerza jurídica institucional, algo que nunca habíamos visto con ningún otro empleado de nuestra administración.
¡Ni siquiera con todo este despliegue jurídico han conseguido ganar! Esta derrota judicial debería provocar una profunda reflexión dentro del consistorio. No sólo en lo que se refiere a las consecuencias económicas y jurídicas del caso, sino en lo que representa como vulneración de principios básicos de la democracia laboral e institucional.
Desde CCOO exigimos que este caso sirva como precedente para que no vuelva a ocurrir. Es necesario que el ayuntamiento respete el diálogo social, escuche las voces sindicales y practique la negociación antes de imponer decisiones unilaterales. Los representantes de los trabajadores no somos un obstáculo, sino una garantía de derechos y buen funcionamiento institucional.
Nos oponemos frontalmente a la utilización de recursos públicos para perseguir o castigar a trabajadores y trabajadoras. El uso de la Administración como herramienta de presión o represalia es absolutamente inaceptable en una democracia.
De hecho, actualmente, el Ayuntamiento de Sallent ha elevado el caso al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña con el fin de tumbar la sentencia del Juzgado de lo Social núm. 1 de Manresa, y de esta forma ha agravado la duración, los costes económicos de recursos públicos y el sufrimiento personal que está generando este caso.
Desde CCOO reiteramos nuestro apoyo total a la compañera Sara, ante la difícil e injusta situación personal y laboral que está viviendo, y nos alegramos de que se haya hecho justicia y que, finalmente, se repare el daño sufrido, pero recordemos que ninguna sentencia podrá borrar los meses de sufrimiento que habrá vivido.
Por último, hacemos un llamamiento a toda la plantilla municipal y al conjunto de la ciudadanía para que se mantengan vigilantes ante este tipo de prácticas. Sólo con unidad y firmeza podemos defender los derechos de todos y todas.
Desde CCOO, continuaremos luchando por garantizar la dignidad, los derechos laborales y la justicia social dentro y fuera de las instituciones. Esta vez, la razón y la justicia han estado a nuestro lado. ¡No permitiremos que se repita!