Artículo del Secretario general de CCOO de Catalunya, Javier Pacheco
El próximo 9 de junio afrontamos una de las elecciones europeas más trascendentales de las últimas décadas. El contexto de cambio en el que transcurren los principales vectores de transformación social se somete a consideración de la ciudadanía en Europa en estas elecciones. Las grandes transformaciones digitales, ecológicas y demográficas son los principales retos para configurar el papel de Europa en el tablero mundial.
También lo hace la reafirmación del modelo social europeo, heredero de los grandes acuerdos del fin de la Segunda Guerra Mundial del siglo pasado, con el refuerzo del estado de bienestar social que ha caracterizado a la convivencia europea como un área de progreso, protección y seguridad para la mayoría de personas, entidades, empresas e instituciones. En estas elecciones este modelo está en juego y la ultraderecha le impugna.
La construcción de la Europa social debe aspirar a superar su condición de un mercado común para construir un marco federal de los estados nación que siente las bases de un modelo sustentado por una política de armonización fiscal que garantice recursos suficientes para sostener el estado del bienestar. Es necesario federalizar la gestión de los gastos y de las inversiones públicas para equilibrar las desigualdades entre países y garantizar, así, unos estándares mínimos de calidad de los servicios públicos que deben hacer realidad los derechos de ciudadanía y la redistribución de la riqueza. También corresponde impulsar la reindustrialización, el uso de las tecnologías y la regulación de la digitalización y la inteligencia artificial. Europa debe ser la referencia para democratizar el uso de las tecnologías para ponerlas al servicio de las personas y no de las grandes multinacionales oligopolistas del sector tecnológico. No olvidemos que cinco multinacionales controlan los datos de todos.
Desde el movimiento sindical somos conscientes de la importancia de estas elecciones para detener el avance de la ultraderecha en el continente, que desde hace unos años aprovecha una corriente de fondo global que quiere sacar rédito de las contradicciones de las democracias en períodos de crisis consecutivos. Hablamos de crisis como las que hemos vivido en esta primera fase del siglo y que ha roto los proyectos de vida de millones de personas y ha profundizado las desigualdades de forma brutal.
El combustible con el que el fascismo del siglo XXI intenta abrirse camino entre las clases populares es el populismo proteccionista y la estrategia de segregar los intereses de distintos colectivos de la sociedad. Y lo utiliza para alcanzar el gobierno de las administraciones y empezar a desmantelar y privatizar los servicios públicos para favorecer los negocios de sus aliados, que, no lo olvidemos, son las élites más ultraliberales, que no dejan de acumular riqueza de forma escandalosa .
Por eso, la respuesta debe ser clara por parte de las fuerzas progresistas en Europa. Es necesario dar certezas a la ciudadanía en un mundo cambiante y enfermo de desigualdad. Requiere garantizar las condiciones materiales de vida de la gente. Trabajo digno, salario suficiente, vivienda asequible y servicios públicos excelentes. No hay mayor certeza que saber que la democracia te facilita acceder a este nivel de vida.
Por este motivo, en estas elecciones nos jugamos mantener las políticas de los últimos años para proteger a las personas de la peor crisis que hemos vivido en un siglo, la pandemia, así como invertir en la reconstrucción del modelo productivo que asuma los retos de la transición digital y ecológica con un modelo sostenible o, en cambio, volver a los años negros de la austeridad europea que ahogó a las sociedades de los diferentes países de la UE.
¿Queremos proteger a las personas y al planeta? ¿O queremos proteger a los banqueros y al empresariado sólo? Más Europa o más austeridad: esto es lo que está en juego en estas elecciones.
También nos jugamos seguir progresando en las conquistas de derechos y libertades para todas las personas y colectivos o retroceder en esta materia, tal y como plantea la ultraderecha. Queremos seguir avanzando en igualdad de género, en derechos para las personas LGTBI+, en derechos para las personas con discapacidad y en la garantía de una política de fronteras que respete el derecho de asilo y el flujo libre de personas, y que evite que tengan que morir en el Mediterráneo o en las fronteras del norte de África. Son necesarias políticas inclusivas que dibujen una sociedad sana democráticamente y no confrontada y discriminada, como plantea la ultraderecha.
Lo que se juega en Europa nos afecta en Cataluña, en la ciudad, en el pueblo, en el barrio, en el centro de trabajo, en la escuela, en los centros de salud, en la cultura…
Desde CCOO de Catalunya hacemos un llamamiento a la clase trabajadora para que el 9-J no se quede en casa y para que vaya a votar, a llenar las urnas ya inundarlas de votos progresistas que voten a favor de construir la Europa social y la Europa de los trabajadores y trabajadoras.
