Después de unos días de tensión y cuando la situación en la Ciudad Autónoma de Ceuta ha recuperado una cierta normalidad, CCOO quiere realizar algunas valoraciones, relacionadas con los hechos acaecidos.
En primer lugar, queremos expresar nuestro pésame y consternación ante las personas fallecidas en el mar en el intento de llegar a la costa española. Trabajadores y trabajadoras en busca de un futuro mejor que, seguramente inducidos por mafias o por otras formas y estructuras de persuasión, engaños y falsedades sobre lo que iban a encontrar si “saltaban” la frontera a través del mar, arriesgaron su vida y encontraron la muerte.
En segundo lugar, queremos trasladar nuestro apoyo y consideración al pueblo de Ceuta. Sin duda sometido a una situación de enorme tensión, con antecedentes en otros episodios similares, que han puesto a prueba su civismo y su templanza, así como la de sus instituciones. Salvo alguna tentativa aislada, y pese a algún irresponsable llamamiento al enfrentamiento civil, los incidentes acaecidos han sido menores, y no han derivado en situaciones dramáticas ni de violencia generalizadas. Somos conscientes de la sensación de abandono que temporalmente ha oído la ciudadanía de Ceuta, y no es de recibo que un movimiento de
personas de estas características no se hubiera previsto por haber tomado las medidas oportunas con anticipación.
En tercer lugar, incluso en las situaciones más difíciles, la observancia de la ley y el cumplimiento de los derechos humanos de todas las personas debe guiar la acción de cualquier país. Desde CCOO valoramos que la respuesta dada se ha ajustado al marco normativo internacional priorizando en todo momento la vida y la integridad física de las personas. Quienes demandan una acción más contundente de las fuerzas
del orden, deben aclarar si están solicitando que se impida a personas que están en el mar conseguir la costa, es decir, ahogar a hombres, mujeres o niños en una situación extrema.
Agradecemos y valoramos expresamente la profesionalidad y la reacción de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Su actuación fue determinante para evitar situaciones de pánico que habrían derivado en una tragedia aún mayor, huyendo de dinámicas represivas como las que el Gobierno marroquí propició años atrás en la ciudad autónoma de Melilla. Igualmente, otras dotaciones públicas, el personal de los centros de acogida, de los CETI (Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes), personal sanitario que, pese a verse desbordados por una
situación sobrevenida, han actuado con una profesionalidad y también con una humanidad inmensa.
Dicho esto, para hacer frente a estas situaciones con eficacia y humanidad, CCOO exige al Gobierno central que proporcione de forma urgente los medios materiales y humanos necesarios a la Administración autonómica de Ceuta, garantizando una atención digna y eficaz, con especial atención a la protección de los niños, niñas y adolescentes migrantes no acompañados. Igualmente es necesario que la población de Ceuta se sienta segura y acompañada en momentos de incertidumbre, que pudieran volver a
repetirse, y tomar todas las precauciones para evitar un conflicto social. De forma paralela, y al margen de lo vivido estos días, reiteramos la necesidad de establecer medidas de promoción económica para las dos ciudades autónomas, que sin duda tienen una situación geográfica excepcional que las justifica.
En otro orden de cosas, es evidente que los hechos acaecidos y las reacciones nacionales e internacionales que les han sucedido, hacen que este grave episodio trascienda del propio de una crisis migratoria convencional y tenga derivadas políticas y geopolíticas, que conviene señalar.
Es impensable que un movimiento de decenas de miles de personas en un espacio reducido como el tráfico desde Marruecos hasta Ceuta se haya podido realizar sin la aquiescencia, al menos, del país africano. Resultan indignantes episodios que hemos vivido a lo largo de los años, en los que el régimen marroquí utiliza a su propia población, sus situaciones de pobreza y necesidad, para provocar escenarios
de inestabilidad que utiliza para negociar o chantajear en diversas cuestiones políticas o comerciales.
La estrategia política de la UE externalizando el control de fronteras a través de acuerdos con países ribereños del Mediterráneo sin una homologación democrática mínima, tiene evidentes debilidades. Cuando estos países configuran alianzas estratégicas con terceros, como puedan ser EEUU o Israel, lo que
está en juego es la propia estabilidad de la UE. CCOO no entrará en valoraciones especulativas sobre qué "hay detrás" de esa actitud en este momento, porque no tenemos información contrastada, pero es evidente que la UE, sus sociedades y su clase trabajadora, están siendo amenazadas en varios frentes.
En sus delanteras (sur, este, o Groenlandia) y en su propio riesgo de implosión interna, mediante el creciente papel de fuerzas erófobas de carácter ultra en los propios gobiernos de distintos estados, y en las propias instituciones europeas.
Las políticas de apaciguamiento ante gobiernos beligerantes como el marroquí o el estadounidense no están dando los resultados que esperan quienes promueven la contemporización, y tiene pinta más bien que están debilitando y quebrando las posiciones europeas. Entre otras cosas, por el indudable uso partidista de que “desde dentro” están utilizando determinadas fuerzas políticas ante retos
estructurales como es el de la inmigración. Esta falta de lealtad da alas a terceros países, que saben leer la forma de atizar conflictos que nos debilitan como sociedad.
En este sentido, queremos denunciar la injerencia de algunos países como Italia y responsables políticos como Manfred Weber (Presidente del Grupo Parlamentario y del Partido Popular Europeo) en la política española. Vincular lo sucedido en Ceuta al proceso de regularización de personas migrantes en España, sin ni siquiera mencionar críticamente a Marruecos es una deslealtad y una traición al mínimo principio de solidaridad entre países que configuran un espacio común. La tramposa petición de suspender temporalmente el régimen de libre circulación previsto por el tratado de Schengen reintroduciendo los controles fronterizos, es elevar a la categoría de política de estado el uso de fábulas, desinformaciones y mentiras. Propio de una representante del neofascismo más explícito, como Meloni, pero que debe ser duramente contestado desde instancias europeas.
Compartimos la posición de nuestro sindicato hermano, la CGIL italiana, denunciando la actitud de su propio gobierno, y abogando por una revisión del paradigma de las políticas migratorias europeas, en la medida en que restringen y limitan las vías legales de entrada. Es evidente que estas políticas no son capaces de encauzar el complejo fenómeno migratorio. En el caso italiano, además, son de extremo cinismo. El país que preside Meloni recibe bastante más inmigración irregular que España y, por su parte, fijó un contingente de entrada anual de medio millón de personas extraeuropeas para hacer frente a las necesidades de mano de obra que la gran patronal italiana demanda. El flujo de personas italianas que viene a nuestro país es notablemente alto y creciente. El populismo y demagogia nacionalista del gobierno
italiano cuenta con nuestro total rechazo.
CCOO quiere volver a poner de manifiesto los términos en los que debe abordarse la política migratoria en España y en la UE. Como hemos indicado en numerosas ocasiones, el dilema no "es "inmigración sí o no". La pregunta en todo caso "es "inmigración cómo?". La UE está ubicada en el mayor foso de desigualdad del mundo (si excluimos la frontera entre Israel y la masacrada Palestina), y la desigualdad es motor de movimientos migratorios. Pero, además, la pirámide poblacional de todos los países del occidente de la UE hará necesaria la inmigración para garantizar la viabilidad de nuestras sociedades. En este sentido hay que apostar por las vías migratorias legales, el respeto a los derechos humanos, la garantía de derechos y obligaciones para las personas que vienen, la igualdad de trato en las relaciones laborales para que vivan con dignidad y no sean ocupadas como mano de obra con la que
rebajar los estándares sociales del conjunto de la población.
En definitiva, un sistema de migración legal, segura, ordenada y eficaz, basada en la gestión de derechos y la inclusión laboral y no sólo en la seguridad y protección de fronteras, como el Pacto de Migración y Asilo de la UE enfatiza. En esta lógica tiene todo el sentido el proceso de regularización extraordinaria que se ha promovido a
España, destinado a normalizar administrativamente a cientos de miles de personas que estaban en nuestro país, en situación de vulnerabilidad extrema y, por tanto, susceptibles de ser explotadas ilegalmente. Este proceso de regularización, (que no lo olvidamos también fue secundado por las organizaciones empresariales respondiendo a sus propios intereses de contar con mayor número de
personas trabajadoras disponibles en situación legal), sólo puede aplicarse a personas que ya estaban en territorio español el 1 de enero de 2026.
Por tanto, es indigno alegar que el motivo de la llegada de decenas de miles de personas a Ceuta debe ver con acogerse a este proceso, y en todo caso el
supuesto “efecto llamada” se basaría en la mentira y la manipulación de las mafias que promueven la emigración ilegal, o de quienes agitan este tipo de falsedades y confusiones desde Marruecos, desde España, desde las redes sociales, o desde los atriles parlamentarios. Pero si algo demuestra el volumen de personas regularizadas extraordinariamente, es el margen de mejora de los sistemas ordinarios de gestión de los flujos migratorios. CCOO reitera su exigencia al Gobierno y al conjunto de administraciones de dotarse de recursos suficientes para acometer una política estratégica de país que va mucho más allá en el tiempo y en las funciones, que un proceso extraordinario de regularización, por más ambicioso que sea.
Y por último, apelamos a la mínima brecha de sentido de estado que pueda quedar en los partidos que han decidido hacer de la inmigración el principal campo de batalla político en nuestro país, y también en los de nuestro entorno. Si ya cuando hablamos de políticas migratorias convencionales es una cuestión delicada e inflamable, si se aborda desde la demagogia y el oportunismo, cuando se creen dinámicas e intereses geopolíticos en los que intervienen agentes externos, ese riesgo se multiplica. A diferencia de otras cuestiones, más fácilmente reconducibles, las rupturas y brechas sociales en un tema como éste, tienen difícil recomposición. Y un país que necesariamente tendrá que convivir con importantes flujos migratorios, no puede envenenarse civilmente por la cuestión migratoria. El riesgo de quiebra de la convivencia trascenderá de ciclos políticos.
