Ante la inminente reunión del Pleno de la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud, prevista para el próximo 30 de julio, las organizaciones sindicales más representativas del personal estatutario queremos dejar constancia de que la negociación del nuevo Estatuto Marco sigue abierta y no puede darse por concluida.
Aunque el Ministerio de Sanidad prevé trasladar a las comunidades autónomas los “avances” en el proceso negociador, lo cierto es que el último borrador remitido presenta todavía numerosos matices, carencias y aspectos sin resolver que dificultan, en este momento, un acuerdo con las organizaciones sindicales.
Desde nuestra perspectiva, el texto necesita seguir siendo trabajado y revisado en profundidad, incorporando elementos esenciales que siguen ausentes o insuficientemente desarrollados. Sólo así podrá conseguirse un consenso real y sólido en torno a una norma que será clave para el futuro del personal del sistema nacional de salud.
Asimismo, hemos insistido en que el proceso debe implicar de manera coordinada a otros Ministerios relevantes —Función Pública, Hacienda y Seguridad Social— y debe garantizar una financiación finalista por parte del Estado, evitando trasladar nuevos costes estructurales a unas comunidades autónomas ya tensionadas financieramente.
Las organizaciones sindicales hemos reclamado al Ministerio que elabore un nuevo borrador en la segunda quincena de septiembre, incluyendo las cuestiones consideradas irrenunciables:
· Una revisión del sistema retributivo
· La adecuación de la jornada laboral
· El reconocimiento efectivo de la jubilación anticipada y parcial
Reiteramos que este Estatuto Marco debe ser fruto del acuerdo y del consenso real, no sólo en el discurso, y que sólo mediante un proceso de diálogo serio y respetuoso se podrá conseguir una norma sólida, duradera y justa para los profesionales del Sistema Nacional de Salud.
Urge avanzar hacia un modelo laboral que priorice la salud física y mental de los profesionales, la conciliación de su vida personal y laboral, y el bienestar y la calidad asistencial de la población, que es el fin último del sistema sanitario público de nuestro país.