El Proceso 1001

Cartel de la Confédératione générale du travail, Toulouse, 1973, AHCO, Colección de carteles.
El 24 de junio de 1972 la Coordinadora General de CCOO debía reunirse en la residencia de los padres Oblats de Pozuelo de Alarcón, en Madrid. La policía detuvo a las personas que debían participar en la reunión: Marcelino Camacho, Eduardo Saborido, Nicolás Sartorius, sacerdote Francisco García Salve, Fernando Soto, Juan Marcos Muñiz Zapico, Francisco Acosta, Miguel Ángel Zamora, Pedro Santiesteban y Luis Fernández Costilla. Los representantes catalanes de CCOO desplazados a la reunión -Cipriano García Sánchez, José Luís López Bulla y Armando Varo González- se librarían de la detención al llegar tarde a la reunión y serían los encargados de hacerse cargo hasta 1976 de la reconstrucción y de la dirección de la Coordinadora de CCOO.
Los llamados como los diez de Carabanchel (donde estaban cumpliendo la prisión provisional) fueron juzgado en el conocido como Proceso 1.001. La primera vista oral ante el TOP debía celebrarse la mañana del 20 de diciembre de 1974. Sin embargo, esa misma mañana se produjo un atentado de ETA en el que murió el presidente del Gobierno, el almirante Luis Carrero Blanco. El juicio fue retrasado hasta la tarde, mientras grupos de extrema se congregaban en torno al tribunal pidiendo mi dura con los acusados. Esta situación condicionó la sentencia, que de hecho coincidía con la petición fiscal. Se condenó a los acusados a más de 162 años, entre todos, con penas que iban desde los 20 años (por Marcelino Camacho y Eduardo Saborido), los 19 (por Nicolás Sartorius y Francisco García Salve), los 18 años (por Fernando Soto y Juan Muñiz Zapico), a los 12 años y un día, por asociación ilícita (por Francisco Acosta, Miguel Ángel Zamora, Pedro Santiesteban y Luis Fernández). En febrero de 1975, mientras los afectados estaban en huelga de hambre en prisión, el Tribunal Supremo revisó las penas, que en este caso oscilaron entre 6 años y 2 años, 4 meses y 1 día de prisión, por lo que los condenados a dos años (Fernández, Zamora, Acosta y Santiesteban) fueron puestos en libertad porque ya habían cumplido la pena. Días después de la muerte de Franco, el 25/11/1975, el rey indultó a todos los que permanecían todavía encarcelados.

Cartel del Comité de información y de solidaridad avec el Espagne, París, 1974. AHCO, Colección de carteles.

Cartel en solidaridad con los encarcelados por el Proceso 1001, Italia, 1972. AHCO, colección de carteles.
Las detenciones y el Proceso 1001 tuvieron importantes repercusiones públicas. Desde diversas organizaciones antifranquistas se organizó una campaña en contra, con frecuentes referencias a su prensa clandestina, propaganda, manifestaciones, e incluso con la convocatoria, los días 12 y 20 de diciembre de 1973, por parte de CCOO, de jornadas de lucha demandando la libertad de los procesados. Se realizaron recogidas de firmas entre cargos sindicales y declaraciones de desacuerdo con el proceso de diversas Uniones de Técnicos y Trabajadores y presos políticos. Asimismo, las esposas y madres de los detenidos se dirigieron a diversas autoridades, y participaron en actos de solidaridad fuera de España.
Y es que desde que se produjeron las detenciones, los hechos sufrieron repercusiones internacionales. Se organizaron actos de solidaridad en Francia e Italia, y organismos internacionales se interesaron por el caso, como Amnistía Internacional o The US Committee for the Carabanchel 10.

Grabado de Carlo Quattrucci, 1973.