El TOP. Funcionamiento

Organización de la capilla ardiente de los abogados de Atocha en la Plaza de las Salesas, donde estaba situado el TOP, enero de 1977. Archivo del Trabajo de la Fundación Primero de Mayo, Fondo fotográfico Gaceta Sindical, caja 2, sobre 24.
Hay que tener en cuenta que el procesamiento por este Tribunal solía ser uno de los últimos tramos del camino de las personas que ya sufrieron el paso por las comisarías y las instituciones penitenciarias del franquismo. En un primer momento, cuando eran detenidas, se enfrentaban a los interrogatorios, malos tratos y torturas por parte de la Guardia Civil o la Policía, especialmente en la sede de la 6ª Brigada de Investigación Social. Se trataba de la Jefatura Superior de Policía de Barcelona, en Via Laietana número 43, un “espacio de memoria”.
Durante toda la Dictadura, la tortura fue una práctica común de las fuerzas de orden público. Los malos tratos físicos y psicológicos resultaban tan habituales que el paso a dependencias judiciales era vivido de forma habitual con alivio por los detenidos. El juez de instrucción tomaba declaración y decidía si el detenido era puesto en libertad o decretaba prisión provisional, y se inhibía en favor del Juzgado de Orden Público. La prisión provisional era muy frecuente. Juan José del Águila sostiene que en un 79,4% de los 8.443 de los procesamientos incoados por el TOP alguno de sus procesados pasó por prisión provisional durante la tramitación del sumario. No todos estos casos llegaron a tener sentencia, puesto que una parte de ellos se sobreseyó. Tuvieron 3.889, es decir, el 46'06% del total de los casos. De estas sentencias, 2.839 fueron condenatorias, por tanto un 74,75%.
El protagonismo de la Brigada Social en estos procesos no finalizaba en la detención y el paso por Jefatura de Policía. Iba más allá de los interrogatorios, cuyos resultados condicionaban en gran medida todo el proceso judicial. El atestado adjunto a las diligencias previas de los procesamientos elaboradas por la policía a partir de sus interrogatorios era considerado por el TOP una prueba rigurosa contra la persona encausada, sin tener en cuenta que las declaraciones a menudo eran conseguidas bajo la intimidación y violencia ejercidas por los miembros de la Brigada Social. De hecho, fue habitual, por otra parte, que el presidente del tribunal acallara a los abogados defensores, cuando éstos preguntaban en la sala de vistas a su defendido si había sido torturado durante su detención.